Esta semana ha pasado de todo, el año quema sus últimos cartuchos y ello se hace evidente. Que alucinante el estallido social de personas haciendo fila para golpear a un delincuente; eso es el tipo de cosa que me fascina y merece una monografía completa.
Pero también el pasado domingo tuvimos una elección presidencial y parlamentaria, de ello le escribí una carta al diario, pero no me publicaron… blufff. Desconozco el motivo, pero supongo que para ellos es mejor publicar cartas con el enojo de hinchas por lo apestoso que es su equipo de fútbol, etc.Para subsanar mi maltrecha autoestima por este rechazo decidí publicarla en mi propia tribuna.
El voto a conciencia
Ad portas a una nueva elección es pertinente detenerse en lo vociferado por largos meses, entre tanto, se escuchó aquello del “voto a conciencia” idea condicionada por alentar la figura del emisor de turno y ligada con otro recurrente, la proclama de que “esta es una oportunidad para que la gente se haga escuchar, en democracia”
La democracia como todo concepto que se nutre de la evolución histórica, tiene y tuvo momentos de dulce y agraz desde el miramiento de un ideal. No corresponde juzgar ahora si fue mejor la de la Antigua Grecia o la de Francia revolucionaria. Lo claro está en que hoy en día se desarrolla en un clima desolador; donde los sindicatos, juntas de vecinos y todo tipo de participación ciudadana de facto no despegan de la indiferencia, con un claro desgaste de una política carente de las respuestas más elementales de los electores.
Es triste que sea el sufragio la “gran” forma de participar, es indirecta y relevante en la medida de ser representado por el ideal de las opciones disponibles de turno. Por tanto, sería muy interesante usar efectivamente ese “a conciencia” para amplificar la voz de nuestros propios pensamientos y no la de un “voto útil”, también lo que argumenta votar “por el menos malo” (vacío) Así consiguientemente no daría lo mismo esta elección.
Aarón Alarcón Marchant
Ciudadano
sábado, 19 de diciembre de 2009
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Talento Inútil
Siempre tuve la inquietud, del por qué los personajes del Renacimiento italiano se transformaron en leyenda. Unas verdaderas máquinas del conocimiento multidisciplinario, no sólo eran capaces de lograr muchas habilidades, también lo hacían con maestría ¿serán superhombres? ¿Los del siglo XXI estaremos muy cerrados a otras habilidades? ¿La educación estará muy parcelada desde el inicio? ; un montón de preguntas que todavía no logro responder, pero todavía no me rindo. Algo que me orientó mucho fue una frase que alguien de la época dijo…
“Apréndelo todo; verás después que nada es inútil”
[Omnia disce, videbis postea nihil esse superfluum ]
“Apréndelo todo; verás después que nada es inútil”
[Omnia disce, videbis postea nihil esse superfluum ]
Hugo de San Víctor
Probablemente antes era más sencillo ese propósito, hoy en día con el “bombardeo de las comunicaciones” la tenemos más difícil, nuestro cerebro tiene que filtrar al máximo para no sobrecalentarnos. La segunda parte habla de algo que cada día confirmo más, creo que tiene que ver con lo que convencionalmente se considera inútil, pero que en algún momento nos sirve; confirma lo que en una película de Rodríguez se llamaba "el talento inútil”. Así que seguiré tratando de no desechar lo que a primera vista considero inútil, en algún momento de la vida ello terminará salvándome el trasero.
Probablemente antes era más sencillo ese propósito, hoy en día con el “bombardeo de las comunicaciones” la tenemos más difícil, nuestro cerebro tiene que filtrar al máximo para no sobrecalentarnos. La segunda parte habla de algo que cada día confirmo más, creo que tiene que ver con lo que convencionalmente se considera inútil, pero que en algún momento nos sirve; confirma lo que en una película de Rodríguez se llamaba "el talento inútil”. Así que seguiré tratando de no desechar lo que a primera vista considero inútil, en algún momento de la vida ello terminará salvándome el trasero.
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